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Las nuevas tecnologías se aúnan con la autorrealización y las relaciones personales

Las nuevas tecnologías son las aliadas del devenir cotidiano de más de una decena de personas del CRL de Torrejón de Ardoz. En su seno, un equipo trabaja día a día en la elaboración de calendarios, agendas, trípticos, así como en el manejo de ordenadores y de sistemas operativos.

La actividad del taller arranca en 2005 con la fundación del CRL en Torrejón. En cuanto a los objetivos que persigue, estos se concretan en desarrollar un Proyecto Individualizado de Rehabilitación Laboral (PIRL).

¿Qué supone para este grupo su paso por el taller de nuevas tecnologías? ¿Qué aportan cada una de ellas al taller? ¿Qué destacan de su paso por el CRL? Estas cuestiones marcan el ritmo de una actividad que comienza a las 9 y termina a las 14 horas.

Se trata de un espacio en el que el trabajo en equipo e individualizado, la organización, la rutina y el intercambio son las notas dominantes. El taller está dirigido por R. quien resalta la implicación y el trabajo continuo y conjunto de todos los usuarios.

Asimismo, R. indica que sobresale el espíritu de superación que cada persona encara. R. busca la manera de que cada persona encuentre su lugar en el grupo de trabajo. Trata de que la persona halle la forma de hacerse necesaria en un puesto de trabajo.

También busca que la persona sea resolutiva y que identifique la capacidad de entregar la fuerza de trabajo a cambio de un salario.

“Me siento realizada y estoy activa”

Para S. el taller supone sentirse realizada: “estoy entretenida, distraída, me siento bien porque estoy ocupada y, de esta manera, no me da por pensar”. Además, recalca que este espacio supone no estar sin hacer nada en casa y mantenerse activa. “Cada mañana tengo a donde ir”, subraya. El relacionarse con la gente es para ella otro plus del taller.

S., quien se ocupa de confeccionar agendas, calendarios, trípticos y es especialista en configurar equipos en cualquier plataforma (Windows y Linux, entre otras), mantiene una rutina de trabajo, algo que no le sería posible sin este espacio de encuentro.

Por su parte, a E. lo que más le gusta y le estimula del taller es estar con gente y relacionarse, además de centrarse en una actividad que le apasiona: la actualización y el mantenimiento de equipos informáticos. E. asegura que su “presencia y habilidad en el manejo de ordenadores” es lo que aporta al día a día del taller.

E. destaca el papel vivencial y experiencial. Para ella este lugar de encuentro supone “una experiencia buena y novedosa”.

L. desempeña tareas variadas como fotocopias, diseño en el ordenador, insertar imágenes en calendarios, hacer agendas, escanear documentos y mecanografiar documentos. Para ella el taller implica “tener una obligación y una actividad, ya que no es bueno quedarse en casa porque le das vueltas a pensamientos negativos”.

Sus puntos fuertes son la constancia, la organización y el espíritu perfeccionista. En este sentido, si hace algo mal se enfada consigo misma. Con respecto a lo que aporta al taller es su ayuda a los demás, algo de lo que se siente orgullosa.

L. siente que en el CRL le han dado un empujón para encontrar trabajo y salir de la monotonía que, muchas veces, implica la rumiación de pensamientos.

D. ha conseguido un pequeño trabajo online que desempeña dos horas a la semana; y el resto de días, realiza trabajos de encuadernación. Para él estar en el taller es una experiencia positiva, ya que “se coge una rutina de horarios para encontrar un trabajo en el futuro”.

D. se considera una persona responsable y que cumple con el horario y lo que encarga R, quien encabeza el taller. Aparte de ser un espacio para encontrar un trabajo, el CRL le permite conocer tanto a compañeros como a profesionales con los que entablar nuevas amistades.

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